LIMITES Y CRIANZA

¿Que significa “criar” a un niño?

Cuando un ser humano nace está en una situación muy precaria y necesita la ayuda de otro ser humano para que se pueda ir estructurando su aparato mental tanto como su desarrollo físico.

El bebe nace y no tiene la posibilidad de pensar. Esta posibilidad se construye. Esta dada genéticamente pero sin otro ser humano, esto no sería posible.
Es el proceso de ayudar a crecer en un entorno en que un ser humano se sienta querido y respetado. De ese modo aprenderá también a querer y respetar al otro humano que este con él.

Existen funciones de quienes crían a un niño, que puede ser la madre el padre o quien ejerza los cuidados que son indispensables para este recorrido.
Son las funciones Afectivas, (Maternas) y Normativas (Paternas).
Las funciones afectivas, son las de contacto, de alimentación, abrigo, cariño, las más ligadas al Sí.

Las funciones Normativas, son las de control de sus impulsos, diferencian la fantasía de la realidad, lo protegen de los peligros que correría si todo fuera Si. Están más ligadas al No. Son más difíciles, y requieren más amor porque no son ideales sino que ayudan a proteger y socializar.

Culturalmente estuvieron ligadas a las mujeres las funciones afectivas y a los hombres las normativas. Sin embargo pueden ser ejercidas por ambos cuidadores.

Muy importante que los cuidadores si son dos o más, estén de acuerdo entre sí sobre los lineamientos a seguir en la crianza. No solo superficialmente sino que hagan reales acuerdos sobre estas cuestiones.
Cada uno trae de sus propios hogares formas de funcionamiento, maneras de ejercer la justicia o la injusticia, requieren entonces estas formas ser reconocidas y elegir entre ellos la manera en que ejercerá la crianza.

Los “limites” son barreras protectoras, acolchados amortiguadores, filtros para disminuir los riesgos, defensas. Las amenazas, los castigos o exageraciones de los peligros no son útiles en la tarea paulatina que ayuda a conectarse con el mundo circundante a los niños.
Los caprichos y las dictaduras infantiles se presentan, cuando quienes los cuidan no pueden contener, enfrentar las manifestaciones de disgusto de un niño que no tolera ser frustrado y entonces no sostienen lo que han dicho.

Los adultos que suponen, por sus propias frustraciones e inseguridad, que los niños no deben sufrir ninguna, sacrifican su propia idea, pensando que lo benefician. Así el niño aprende que puede conseguir lo que quiere con sus caprichos y su llanto. Cuanto más grande el escándalo más rápido conseguirá lo que quiere.

La situación se agrava y entonces se recurre a soluciones polares, negativa irracional, castigo, retos, negociaciones muchas veces inadecuadas.
El límite necesario sin duda, llega tarde y es inadecuado.

Los niños pueden incorporar de a poco, que no pueden conseguir todo y en el momento, y esto depende de adultos que puedan tolerar los caprichos del niño y sus propias inseguridades.
Una verdadera situación problema es la de someter a los niños a una educación muy severa, despótica.

La forma que la educación adquiere es muy importante para la vida futura, una deuda para toda la vida, con consecuencias serias en muchas aéreas de funcionamiento de cada persona. Sería una consecuencia de esta forma de obrar, pensar que la fuerza es más importante que el razonamiento.

Adolescencia

En la adolescencia comprobamos si lo que hicimos en materia de límites, en relación a la posibilidad de nuestros niños de cuidarse por ellos mismos fue adecuado.

Es una etapa de contactarse con todo lo adquirido y con la idea acerca de si mismos y de sus padres o cuidadores. Entonces elegirán lo que les conviene y sería lo mejor que podamos estar en sus decisiones con cariño y tolerancia.
Pueden surgir problemáticas de todo tipo, que como toda crisis, puede ser una oportunidad para rehacer lo que no se ha podido antes hacer adecuadamente o puede ser una pérdida de esta oportunidad.

Comité de Familia y Salud Mental
Sociedad Argentina de Pediatría


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